
El ingenioso truco eléctrico de Mercedes que marca la diferencia en la clasificación
Durante la clasificación del Gran Premio de Gran Bretaña, llamó la atención una maniobra poco habitual: ambos pilotos de Mercedes levantaron completamente el pie del acelerador justo antes de cruzar la línea de meta. Esta acción, contraintuitiva para muchos, responde a una táctica técnica compleja que explota las particularidades del reglamento sobre el motor eléctrico MGU-K.
Normalmente, los pilotos presionan a fondo el acelerador para obtener los mejores tiempos, pero en este caso, Mercedes ha conseguido una ventaja estratégica gracias a un control muy preciso de la energía eléctrica disponible. Según Kimi Antonelli, piloto de Mercedes, levantar el pie permite conservar energía para usarla al final de la recta, logrando así mayor velocidad máxima.
La clave reside en la reducción progresiva de potencia que la FIA exige cuando se apaga el MGU-K, para evitar pérdidas bruscas que comprometan la seguridad. Sin embargo, Mercedes ha descubierto que si el piloto levanta completamente el acelerador, la normativa permite cortar la entrega de potencia de manera más rápida, porque el motor de combustión ya no demanda energía y comienza a desacelerar. El equipo ha programado la unidad de control electrónico para mantener el MGU-K a máxima potencia hasta ese momento específico, habilitando un corte instantáneo justo antes de cruzar la línea de meta.
Este sofisticado sistema requiere una sincronización exacta con la posición en el circuito y el nivel de energía almacenada, algo que Mercedes ha optimizado con simulaciones exhaustivas. De hecho, ningún otro equipo ha replicado esta táctica, que brinda una ventaja competitiva en circuitos como Silverstone, donde el tramo final para aprovechar esta técnica es ideal.
Andrea Stella, director de equipo de McLaren, reconoció la sorpresa que generó esta maniobra y confirmó que para poder replicarla haría falta un desarrollo específico en la gestión del motor eléctrico.
Este hallazgo demuestra una vez más cómo en la Fórmula 1 los detalles técnicos y la interpretación inteligente de las normas pueden marcar la diferencia entre ganar y perder milésimas, elevando la clasificación a una cuestión de máxima precisión e innovación.