
El accidente de Fernando Alonso en Australia 2016 que revolucionó la seguridad en la F1
El 20 de marzo de 2016, durante el Gran Premio de Australia, Fernando Alonso sufrió un accidente que marcó un antes y un después en la seguridad de la Fórmula 1. En la vuelta 17, mientras disputaba la 19ª posición, Alonso intentó adelantar a Esteban Gutiérrez pero chocó contra su rueda trasera, lo que provocó que su McLaren-Honda se estrellara contra el muro de protección y rodara hasta quedar volcado.
Afortunadamente, Alonso pudo salir por su propio pie, aunque resultó con neumotórax y costillas fracturadas, lo que le obligó a perderse la siguiente carrera. Este accidente tuvo lugar en un momento clave, cuando la FIA evaluaba dispositivos para proteger mejor la cabeza de los pilotos, como el halo y el aeroscreen.
Gracias a cámaras ultrarrápidas instaladas desde 2015 y datos de acelerómetros, se pudo analizar con detalle el impacto: Alonso estaba a 313 km/h, el choque lateral alcanzó 45G y durante el giro el impacto fue de 46G. Estas pruebas ayudaron a confirmar la necesidad de mejorar la protección y a validar la efectividad del halo, dispositivo que fue simulado en pruebas extremas replicando el accidente de Alonso.
Las pruebas demostraron que, incluso con el coche volcado, el halo permitía suficiente espacio para que el piloto saliera con seguridad, eliminando uno de los principales reparos contra su implementación. De esta forma, el accidente de Alonso aceleró la introducción del halo en los vehículos de la Fórmula 1, dispositivo que desde 2018 es obligatorio y ha salvado numerosas vidas.
Este episodio es un ejemplo de cómo la Fórmula 1 no solo es espectáculo, sino también un laboratorio de innovación en seguridad automovilística que, a partir de experiencias traumáticas, impulsa avances que luego benefician a todo el automovilismo.
Para saber más
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Fuente: Motorsport.com