
Aston Martin enfrenta la cruda realidad tras sus últimas carreras en Mónaco y Barcelona
Aston Martin ha tenido un inicio complicado en la temporada 2026 de Fórmula 1, evidenciado en los Grandes Premios de Mónaco y Barcelona, donde sus problemas tanto en motor como en chasis quedaron expuestos.
Mike Krack, jefe del equipo en pista, reconoció que ambos circuitos, a pesar de sus diferencias notables en características, dejaron en claro que el AMR26 tiene carencias múltiples. Mientras que la falta de potencia del motor Honda es un factor clave, las dificultades del chasis no pueden descartarse.
En Mónaco, un trazado donde la potencia es menos determinante, Aston Martin calificó en las posiciones traseras, solo superando a Cadillac tras penalizaciones a sus pilotos. Aunque Fernando Alonso logró sumar un punto, fue más por problemas de otros competidores que por mérito propio.
La situación fue aún más dura en Barcelona, un circuito con alta velocidad, donde ambos pilotos estuvieron en la última fila y la diferencia con rivales como Ferrari fue de aproximadamente un segundo. La carrera terminó prematuramente para ambos con problemas de fiabilidad. Alonso incluso calificó su auto como "el peor en la parrilla", reflejando el descontento interno.
Krack admitió que no existe una solución rápida y que los problemas son múltiples, afectando a todo el equipo y especialmente a los pilotos. A diferencia de otros equipos que introducen mejoras constantes, Aston Martin ha decidido concentrar sus esfuerzos en un paquete significativo de actualizaciones que llegará en Spa a mediados de julio.
Pese a la situación, Krack resaltó la presencia de Adrian Newey como un factor clave para revertir el rumbo y la importancia de mantener la motivación alta mientras trabajan en optimizar el rendimiento del coche actual.
Este difícil arranque de curso representa el peor inicio desde que Lawrence Stroll adquirió la escudería en 2021, en un año que se esperaba marcar el despegue definitivo de Aston Martin con el AMR26, el primer monoplaza diseñado bajo la dirección de Newey.
El desafío ahora es claro: aprender y mejorar en lo posible antes de la llegada de las importantes actualizaciones, para no solo esperar sino intentar cerrar la brecha con la competencia.