
Red Bull enfrenta problemas en instalación clave de mejoras para el RB22 en Austria
Durante la primera jornada de entrenamientos libres en el Gran Premio de Austria, Red Bull no logró sacar todo el potencial a una actualización clave de su RB22. Max Verstappen, que finalizó cuarto en ambas sesiones, describió los problemas principalmente vinculados a un extraño comportamiento del motor en la curva 3, donde perdía revoluciones en el ápice, lo que provocaba pérdida de tracción y dificultades para controlar el coche al acelerar.
El director técnico Pierre Wache confirmó que están enfrentando dificultades para gestionar el motor y el comportamiento general del coche con esta nueva configuración y que es un aspecto crucial a resolver para ser competitivos en la clasificación. Además del problema mecánico, el equipo experimentó desajustes en el equilibrio del coche debido a la introducción simultánea de importantes modificaciones que afectan al suelo, los pontones y la reducción de peso.
Según Wache, estos cambios alteran las características y el equilibrio que el equipo había aprendido a manejar en carreras anteriores, por lo que se requiere analizar la sensibilidad de cada ajuste para alinearlo con las demandas de los pilotos. Los pilotos, incluido Hadjar, coinciden en que todavía no pueden medir el rendimiento final del paquete pues el coche está desbalanceado, si bien hay optimismo en que la mejora representa un avance en términos de peso y carga aerodinámica.
El director del equipo, Laurent Mekies, espera que estas actualizaciones reduzcan la desventaja con los líderes de la parrilla de medio segundo a entre dos y tres décimas. El piloto francés Hadjar añadió que, a pesar de las dificultades del día, el coche se siente más fácil de conducir con la actualización, lo que implica que el rendimiento debería mejorar más rápidamente mañana. La prioridad ahora es optimizar el balance y solucionar los problemas mecánicos para maximizar el potencial del paquete antes de la clasificación y la carrera.
Este arranque irregular evidencia las dificultades inherentes a integrar grandes mejoras simultáneas en un monoplaza ya desarrollado, pero también la apuesta de Red Bull por mantener su competitividad en un campeonato muy apretado.