
Fórmula 1: poco probable que se reemplacen los Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudí si se cancelan
La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ya afecta a la Fórmula 1: retrasos en vuelos y presencia reducida en el paddock son evidentes desde el inicio del Gran Premio de Australia. La región del Golfo, en especial Baréin y Arabia Saudí, enfrenta serias dificultades para albergar sus Grandes Premios programados en marzo debido a consejos de viaje y restricciones de vuelos.
El Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido desaconseja viajar a la región, lo que hace prácticamente inviable la celebración de ambos eventos y dificulta asegurar las pólizas necesarias. A diferencia de otras categorías, F1 tiene un calendario denso con 24 carreras que limita la flexibilidad para reprogramar, especialmente con el triple evento consecutivo en Medio Oriente y Las Vegas.
Aunque en público los organizadores mantienen un discurso de espera, ya existen planes de contingencia en marcha dada la posible prolongación del conflicto. En particular, se considera poco factible que el GP de Baréin se celebre y se ha estudiado mover el de Jeddah, aunque sin garantías de éxito y con problemas logísticos.
Otras opciones, como programar carreras consecutivas en Suzuka o buscar circuitos europeos como Imola, se ven muy complicadas por la logística, venta de entradas y demandas comerciales que conllevan los eventos actuales de F1. Además, el modelo post-pandemia exige no solo carreras sino también servicios VIP y experiencias que sustentan económicamente a los equipos y organizadores.
Los equipos, más que presionar para cancelar, buscan proteger sus ingresos comerciales. Por ejemplo, McLaren, con fuertes vínculos en Baréin, entiende las posibles pérdidas pero prioriza la seguridad. Zak Brown, director ejecutivo de McLaren, destacó la importancia de la salud y la seguridad más allá de los impactos económicos.
Este tema será clave en las reuniones próximas entre el CEO de F1, Stefano Domenicali, y los principales jefes de equipo, pues la incertidumbre geopolítica obliga a la máxima flexibilidad sin sacrificar la integridad deportiva y humana.
En resumen, la actual crisis en Oriente Medio pone en entredicho la continuidad de dos carreras importantes en el calendario de Fórmula 1. La situación se mantiene dinámica y será crucial seguir de cerca las decisiones en las próximas semanas, que definirán el rumbo de la temporada 2026.