
Haas advierte contra subir el coste máximo en F1 para solucionar problemas de la unidad de potencia 2027
La Fórmula 1 inició la era 2026 con desafíos técnicos debido a la alta dependencia de energía eléctrica en las nuevas unidades de potencia, que ha afectado de forma negativa el rendimiento y seguridad en pista. Los coches necesitan recargar sus baterías múltiples veces por vuelta, lo que obliga a técnicas de conducción poco intuitivas y genera preocupaciones por la velocidad en las rectas una vez la energía se agota.
Actualmente, la F1 estudia modificaciones importantes para el reglamento técnico y deportivo de 2027, enfocadas en una mejor proporción de potencia entre el motor de combustión V6 y la energía eléctrica, buscando un reparto cercano al 60-40 %.
Entre las propuestas está aumentar el flujo de combustible y reducir el despliegue eléctrico, además de ampliar la capacidad de la batería para evitar que los vehículos se queden sin energía eléctrica con tanta frecuencia. Sin embargo, esto implicaría rediseñar los depósitos de combustible y posiblemente el chasis, aumentando significativamente los costes de desarrollo.
Ayao Komatsu, director del equipo Haas, expresó claramente su preocupación por el incremento de gastos que esto representaría. Komatsu señala que las actuales regulaciones de unidades de potencia ya son muy costosas y agregar ajustes para 2027 puede llevar a un aumento de varios millones de dólares por equipo, una dirección que considera equivocada.
Más aún, discute la posibilidad de aumentar temporalmente el límite presupuestario para permitir cambios sin afectar el desarrollo, pero advierte que escalar presupuesto va en contra del propósito de un tope de gastos, amenazando la competitividad económica del deporte.
Komatsu enfatiza que la simplificación y reducción de costes deben ser prioridades para los equipos, especialmente en un momento donde muchos buscan reutilizar diseños de 2026 para contener gastos. También apunta que las modificaciones deben estudiarse cuidadosamente para no invalidar el trabajo técnico ya realizado y poder equilibrar mejoras de seguridad y espectáculo con sostenibilidad económica.
En definitiva, Haas aboga por una regulación que facilite la competencia y seguridad sin disparar el presupuesto, preservando la esencia del límite económico en la Fórmula 1 y evitando que los ajustes técnicos generen un impacto financiero desmedido en los equipos.