
Franco Colapinto pide disculpas tras el choque que eliminó a Gasly y Norris en Bakú
El Gran Premio de Azerbaiyán de 2026 dejó una escena complicada para Alpine, cuando su piloto Franco Colapinto protagonizó un accidente que involucró a su compañero Pierre Gasly y al piloto de McLaren, Lando Norris. En la vuelta 36, durante un reinicio, Colapinto bloqueó sus neumáticos delanteros fríos al tomar la curva 1, lo que le hizo perder el control y chocar contra Gasly, llevándose también a Norris en la colisión.
Este incidente no solo eliminó a dos pilotos que peleaban por posiciones en el top 10, sino que también impactó seriamente la suma de puntos que Alpine aspiraba a conseguir en este trazado urbano de bajo agarre. Especialmente doloroso para el equipo, ya que Gasly y Colapinto mostraban un rendimiento sólido durante la carrera.
Colapinto reconoció su error con sinceridad y se mostró profundamente contrito: "Fue un gran error, bloqueé completamente con los neumáticos y frenos fríos, y perdí el control. Pido disculpas a mi equipo, a Pierre y a Lando. Hemos trabajado mucho para sumar puntos y los tiré por la borda con este fallo".
El argentino también destacó la gravedad de haber colisionado contra su propio compañero de equipo, un error que —más allá de lo deportivo— afecta la moral y la dinámica interna en Alpine. "Si solo me hubiera afectado a mí, podría ser un aprendizaje, pero al involucrar a otro auto es todavía peor", explicó Colapinto.
Desde la perspectiva del piloto de McLaren, Lando Norris, la acción fue motivo de fuertes críticas. Norris pidió a la FIA evaluar sanciones más severas, incluyendo una posible suspensión de carrera para Colapinto por conducción imprudente. Este debate subraya la creciente preocupación en la parrilla sobre la seguridad y el respeto que deben haber en la pista.
Para el resto de la temporada, este accidente significa un duro revés para Alpine en la lucha por los puntos cruciales del campeonato de constructores. Además, la responsabilidad asumida por Colapinto y las críticas públicas pueden influir en la postura disciplinaria de la FIA ante incidentes similares, afectando la manera en que se regulan las agresividades y errores en la pista.
En definitiva, el choque en Bakú es un recordatorio de que incluso los pilotos jóvenes y prometedores deben controlar la presión y la gestión de neumáticos en condiciones difíciles para evitar consecuencias que pueden cambiar el rumbo de una temporada entera.