
Fernando Alonso critica la era híbrida de la F1 y apuesta por un cambio en 2027
Desde el inicio de la temporada, Fernando Alonso ha expresado su crítica hacia las regulaciones híbridas actuales de la Fórmula 1 y su impacto en la competición. En los primeros testeos de Bahréin ya manifestó que la dependencia excesiva de la recuperación de energía limita el riesgo en las curvas, aspecto clave para que un piloto marque diferencias.
A pocas semanas del Gran Premio de Canadá, Alonso reiteró su opinión en medio de discusiones para modificar el reparto energético de los motores en 2027. Se propone abandonar el equilibrio actual casi 50:50 entre motor térmico y eléctrico, para volver a un 60/40 más tradicional, aunque la viabilidad de este cambio depende del acuerdo de los fabricantes y podría posponerse hasta 2028.
El bicampeón mundial insiste en que ni siquiera el cambio en 2027 solucionará el problema porque será solo un año de transición hacia un ciclo técnico que se prevé para 2031. Según Alonso, la era híbrida ha significado perder casi una década de auténtico espectáculo en pista.
La llegada de la tecnología híbrida en 2014 trajo desafíos importantes como la complejidad y poca fiabilidad inicial, lo que afectó la competitividad y el espectáculo. Además, la incorporación de elementos eléctricos y baterías añadió peso a los monoplazas, disminuyendo la agilidad y la sensación clásica que los pilotos echan de menos.
Otro problema destacado es la gestión del consumo y la entrega de potencia eléctrica durante las vueltas, con la limitación conocida como derating, que reduce la velocidad en rectas cuando se agota la energía eléctrica. Esto obliga a los pilotos a estrategias específicas para administrar la batería, afectando la dinámica de carrera.
Pilotos como Oscar Piastri han explicado que mientras no exista un equilibrio perfecto en el reparto eléctrico, seguirán experimentando problemas al iniciar vueltas cronometradas con la batería no al máximo, lo que condiciona el rendimiento.
El cambio de regulaciones eliminó el MGU-H, una parte vital para gestionar energía, pero mantuvo la capacidad de la batería, empeorando el problema en la actualidad. Contrasta con la Fórmula E, donde la competencia eléctrica está diseñada desde cero para evitar estas limitaciones.
En definitiva, Alonso propone que la tecnología híbrida sea un complemento y no una dependencia, buscando una experiencia de conducción más pura y tradicional, y no una carrera marcada por compromisos técnicos. En contraste, otros pilotos como Carlos Sainz aceptan mejor la situación actual pero coinciden en que el aporte eléctrico debería ser añadido y no esencial.
La Fórmula 1 se encuentra en un momento crítico para equilibrar la innovación tecnológica con la emoción de las carreras, y las decisiones que se tomen hacia 2027 serán clave para definir el futuro cercano del deporte.