
Audi se opone a grandes cambios en los motores de F1 para 2027 por razones de coste y estabilidad
Audi y la controvertida reforma de motores en Fórmula 1 para 2027
Las discusiones sobre los cambios en las unidades de potencia para la temporada 2027 de Fórmula 1 continúan generando debate, especialmente después del anuncio de la FIA sobre un posible reparto 60/40 entre motor térmico y propulsión eléctrica.
Aunque algunos pilotos, como Max Verstappen, ven con buenos ojos esta transición, desde el lado de los fabricantes la postura es más cautelosa. Audi, representado por su CEO Gernot Dollner, ha expresado abiertamente su preferencia por mantener estabilidad en el reglamento técnico para evitar nuevos costes elevados y aprovechar la inversión reciente.
En declaraciones desde Mónaco, Dollner destacó que la principal prioridad de Audi es la eficiencia en costes, ya que vienen de un punto bajo en su desarrollo y quieren avanzar en su hoja de ruta actual sin verse obligados a grandes modificaciones en hardware que implicarían mayores desembolsos.
"Estamos satisfechos con la estabilidad porque nos permite optimizar el sistema actual en lugar de reinventarlo", indicó el ejecutivo. Aunque Audi estaría dispuesta a aceptar cambios menores, aquellas propuestas más ambiciosas que requieran actualizaciones significativas generan rechazo.
Además, siendo parte del Grupo Volkswagen, Audi se enfrenta al desafío adicional de requerir múltiples aprobaciones internas para grandes inversiones, aunque Dollner aclara que la estrategia principal es enfocarse en consolidar lo ya desarrollado más que en asumir cambios regulatorios costosos.
Entre las opciones técnicas sobre la mesa está un aumento modesto del flujo de combustible en un 5%, acompañado por una reducción considerable del nivel de carga aerodinámica para 2027, buscando equilibrar aspectos de potencia y eficiencia sin revolucionar los motores.
En resumen, la postura de Audi refleja la tensión entre innovación y sostenibilidad financiera en la Fórmula 1, un escenario donde la estabilidad regulatoria resulta clave para fabricantes que recién han comprometido grandes recursos a su actual tecnología.
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