
Análisis: Por qué McLaren fue considerablemente más lento que Mercedes en las rectas de Bakú
El Gran Premio de Azerbaiyán en Bakú ha dejado varias lecciones importantes sobre la competitividad de los equipos en 2026, especialmente en lo que respecta a McLaren y Mercedes. Mientras Mercedes mantiene su dominio en circuitos sensibles a la potencia, como Monza y Bakú, gracias a un motor superior y una estrategia tecnológica paciente, McLaren ha enfrentado múltiples dificultades que explican su importante déficit en velocidad punta y rendimiento.
Contexto y rendimiento de Mercedes
Mercedes ha decidido reservar sus grandes actualizaciones hasta la próxima carrera en Bahréin, lo que pone en evidencia la fortaleza de su paquete actual, particularmente el motor híbrido que les ha permitido controlar la competición en pistas con largas rectas. George Russell y Lewis Hamilton pudieron maximizar esta ventaja en Bakú, con Russell destacando al superar a Oscar Piastri por casi ocho décimas en clasificación, un margen considerable, dadas las similitudes de unidad de potencia entre ambos equipos.
Por qué McLaren quedó atrás
McLaren, por su parte, experimentó una combinación de factores negativos. Su monoplaza, el MCL40, continúa arrastrando problemas en curvas lentas, predominantes en el circuito urbano de Bakú. Esto limita la efectividad de mejoras aerodinámicas, ya que el estrecho circuito requiere un equilibrio muy delicado. Andrea Stella, jefe de equipo, reconoció que aunque las actualizaciones tecnológicas introducidas durante el fin de semana sumaron tiempos en vueltas de prueba, no resultaron suficientes para compensar las limitaciones.
Un aspecto técnico crítico fue la elección de relaciones de cambio más cortas en el MCL40, diseñada para dar ventaja en sectores dinámicos pero que penaliza la velocidad máxima en tramos rápidos como la larga recta principal de Bakú. Neil Houldey, director técnico, admitió que esta decisión de configuración — que no se modificó en la temporada al no usar la oportunidad de reseteo de engranajes — ha terminado reduciendo el potencial del coche en estas condiciones.
Implicaciones de los problemas técnicos y de gestión
A este déficit en el motor y la aerodinámica se sumaron problemas puntuales de Norris con la inyección de combustible, que afectaron su rendimiento en clasificación y carrera. Lando también cometió errores que, aunque menores, se sumaron a una jornada difícil para él, incluyendo un bloqueo de rueda y un error en la primera curva justo antes del safety car que le costó posiciones importantes.
Oscar Piastri, aunque mejor posicionado que Norris, sufrió también un bloqueo masivo en una curva clave que le costó un potencial podio. Ambos pilotos se vieron condicionados por la falta de velocidad en recta, lo que los dejó vulnerables a ser sobrepasados y les obligó a concentrarse en defenderse más que en atacar.
Impacto en la temporada y perspectivas
Esta prueba en Bakú subraya la necesidad urgente de McLaren de revisar sus estrategias de configuración para no seguir cediendo en circuitos rápidos. A medida que avanzamos hacia la segunda mitad de la temporada 2026, donde la evolución de motores y aerodinámica será fundamental, la capacidad de McLaren para ajustar su paquete técnico determinará su capacidad para pelear con los mejores.
Mercedes, por su parte, muestra una combinación ganadora de paciencia y dominio tecnológico que probablemente mantendrá su ventaja en pistas similares. Sin embargo, tal vez el enfoque conservador de sus mejoras pueda abrir oportunidades para quien logre un salto tecnológico significativo en próximas carreras.
En resumen, Bakú fue un claro recordatorio que no basta con tener un motor Mercedes para competir a la cabeza: la optimización integral del coche, desde las relaciones de cambio hasta la eficiencia aerodinámica y la gestión operativa, marca la diferencia entre pelear por victorias y quedarse atrás.