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Kimi Antonelli y su icónico 'traverso': la tradición que marcó su camino hasta la F1

Kimi Antonelli y su icónico 'traverso': la tradición que marcó su camino hasta la F1

Kimi Antonelli, joven piloto italiano de Mercedes en Fórmula 1, ha mantenido una tradición única a lo largo de su carrera: celebrar sus victorias con un "traverso" o derrape en la última curva de la carrera. Este gesto característico tiene sus raíces en su infancia, cuando comenzó a practicar derrapes a los nueve años en el hielo de Livigno.

Orígenes en Livigno

La pasión de Kimi por el control del vehículo nació en el "Universidad del traverso", un circuito de hielo dirigido por Marco 'Babba' Baroncini. Kimi llegó allí en 2015, a punto de cumplir nueve años, y rápidamente se adaptó a las exigencias del hielo conduciendo una Mitsubishi Evo IX de 280 caballos sin temor alguno. Baroncini destaca que desde pequeño aprendió a dominar el coche en condiciones extremas, lo que le dio una ventaja fundamental para su carrera: El control que tiene Kimi hoy es resultado de aprender pronto a manejar cualquier situación.

La tradición del derrape

Este gesto de derrapar para festejar lo acompañó desde sus primeros años y lo trasladó a la pista profesional. En su primera victoria en Fórmula 1 en China, Kimi no dudó en hacer el clásico "traverso". Sin embargo, en carreras como Suzuka prefirió controlar sus celebraciones para no provocar la desaprobación de su ingeniero y el jefe del equipo, Toto Wolff.

Retos y aprendizaje constante

Aunque Kimi muestra una gran confianza en la pista, ha tenido que superar algunos obstáculos, especialmente en las salidas. Recordando su infancia, Baroncini rememora sus dificultades iniciales con la técnica de arrancar el coche y cómo esa perseverancia contribuyó a su crecimiento. Además, valora el sólido apoyo familiar y la incansable pasión de Kimi por conducir como claves para su desarrollo.

Conclusión

La historia de Kimi Antonelli y su gesto del "traverso" no solo representa una celebración, sino un símbolo de su dedicación, aprendizaje y amor por la conducción desde muy pequeño. Esta tradición, que comenzó en las pistas de hielo de Livigno, hoy brilla en la Fórmula 1 como una marca distintiva de un piloto prometedor.

Fuentes

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